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Todo pasa y todo queda

Decía el poeta: "Todo pasa y todo queda… Pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino"

Sí, lo importante es recordar, y más en momentos difíciles, que todo pasa… pero también que todo queda, Todo deja su semilla de experiencia o sabiduría en nuestra Alma, nada es inútil…

Cada estación, cada día, cada dolor y cada risa, deja su huella, su poso, su huella en nosotros. Y ya se sabe, después de la noche el día, después del invierno, la primavera, después de la muerte, siempre viene de nuevo la Vida.

Quizás el secreto resida en no detenerse en un instante o en un retazo, sino en poder ver la Obra completa, en escuchar la canción entera para captar su mensaje. Eso es lo importante, lo que queda de todo lo vivido en nosotros, que va creando y afinando la Melodía de nuestra Alma…






Lo que queda ya siempre en nosotros… y que ni la muerte nos podra arrebatar. Aquello que son nuestras fuerzas conquistadas, gracias a todo lo realizado y aprendido en el camino, en la forja de la Vida.

Lo que queda… el tesoro fraguado en la acción, en las heridas, en el fracaso aparente, en la desnudez del alma, en la pérdida… y en el dolor. Cuando te levantas…de nuevo de tus cenizas, constatas lo que queda. Y vuelves a sonreir más Fuerte, más seguro por dentro, porque te has acercado un poco más a tu centro, porque te conoces un poco mejor, más profundamente. Y sabes que la "muerte" no puede con la vida eterna que hay en ti.

La Verdad

Del mismo modo que el concepto de la verdad formado por el hombre ha cambiado en la historia, así cambia también en la vida de cada individuo. Lo que es verdad para un niño puede no serlo para un adulto.

El crecimiento de la comprensión, la habilidad de razonar, sea cual fuere la cantidad de conocimientos acumulados, hace variar el punto de vista del adulto. De igual manera, las opiniones del hombre moderno y del hombre primitivo son diferentes.

Cuando consideramos nuestra vida pasada nos sentimos inclinados a creer que la verdad, en sí, ha cambiado. Lo que parecía razonable antes puede parecer diferente de lo que aceptamos hoy, hasta el punto de que parece que se tratara de dos cosas sin relación.

En realidad, la relación entre el hombre primitivo y el hombre moderno, lo mismo que la que existe entre el niño y el adulto, es un claro ejemplo de que la verdad no ha cambiado, y de que sólo hemos aprendido algunos grados de la verdad.

La verdad es inherente a la realidad última; es una fase del Cosmos o de Dios. Estos términos están tan estrechamente unidos que probablemente no son otra cosa que un nuevo ejemplo del conocimiento limitado que de la verdad tiene el hombre, que es lo que lo lleva a separar cosas, como la verdad, la realidad última, la ley Cósmica y Dios.